miércoles 18 de marzo de 2009

OPAC-Espacio Público

Desde comienzos de 2009, este blog está vinculado a un nuevo proyecto titulado Observatorio de Prácticas Artísticas y Ciudadanas (OPAC).

Puedes remitirte al siguiente enlace www.opac-espaciopublico.blogspot.com para conocer el proyecto y acceder de forma periódica a informaciones, referencias bibliográficas y sitios web de interés.

miércoles 5 de noviembre de 2008

Urbanismo de usar y tirar


Publicado en EL PAÍS-Ed. Comunidad Valenciana, 2 de noviembre de 2008

jueves 28 de febrero de 2008

Pi de la Serra padece mobbing inmobiliario


Publicado en EL PAÍS-Ed. Catalunya, 28 de febrero de 2009


domingo 18 de noviembre de 2007

Amor por la fórmula 1

Publicado en EL PAÍS-Ed. Comunidad Valenciana, 17 de noviembre de 2007



lunes 15 de octubre de 2007

El problema del tráfico y del estacionamiento se agudiza


FORGES
Publicado en EL PAÍS, 15 de octubre de 2007

viernes 12 de octubre de 2007

La nostalgia del mercado de Chiclana

Un colectivo gaditano defiende el valor del patrimonio histórico urbano en un documental.

Publicado en EL PAÍS (Ed. Andalucía), 12 de octubre de 2007

En la frutería Juani se vende el melón muy dulce a 60 céntimos el kilo. Justo al lado, en Frutas María, el melón de la Mancha se vende al mismo precio. La esencia del mercado de abastos de Chiclana (Cádiz) está escrita en los carteles de los puestos. Y está detrás de los mostradores donde sus tenderos ofrecen sus productos alegremente. Así lo llevan haciendo desde hace muchos años en un edificio del siglo XIX que está destinado, si nada lo impide, a una inminente demolición. El colectivo gaditano 5guineas ha recorrido este enclave comercial como símbolo del patrimonio que se pierde en las ciudades. El documental La plaza resume esta llamada de atención sobre la desaparición de los objetos que configuran la identidad de los pueblos.
Según explican sus creadores, la plaza de abastos de Chiclana fue comprada por una inmobiliaria. El Ayuntamiento trasladará todos los puestos a un nuevo mercado mucho más moderno y con capacidad para albergar a todos los detallistas en mejores y más modernas condiciones. El futuro del edificio del siglo XIX apunta al derribo, aunque la decisión todavía no es firme. "No es un documental reivindicativo. Domina la nostalgia. Nos detenemos en el que fue un foco de dinamismo social para esta ciudad y nos preguntamos por qué no se puede conservar un pedazo de la Historia que sigue vivo", explica Mario Gómez, uno de los autores.
El documental es un repaso a los testimonios de los habitantes habituales del mercado. Los tenderos, los clientes, el músico callejero, el lotero, el dueño de la cantina. Sus voces explican las sensaciones de los que ven desaparecer el edificio donde han trabajado gran parte de sus vidas. Se mueven entre la ilusión por las nuevas instalaciones y el lamento por la pérdida irremediable de su lugar de referencia. También hablan dos historiadores, expertos en patrimonio, que critican la escasa preocupación por defender las señas de identidad de las ciudades. "Aquí no ha habido un movimiento social en contra del derribo. Parece que no se valora lo que se tiene", detalla José Luis Bueno, otro de los integrantes de 5guineas.
El rodaje del documental se produjo durante varios acontecimientos claves para la sociedad gaditana, como el conflicto por el cierre de la compañía de automoción Delphi o las recientes elecciones municipales de mayo que para Chiclana supusieron un llamativo cambio político. "Nos hemos detenido en sucesos que rodearon el mercado porque nos parecía que convertía este edificio en testigo directo de la Historia", dice Bueno.
5guineas lo forman tres profesores que trabajan en Chiclana: José Luis Bueno, Mario Gómez y José Antonio Neira, al que se ha sumado Miguel Ángel Martínez, que se encarga del sonido. El próximo 18 de octubre proyectarán su última película en el Teatro Moderno de Chiclana en una sesión a la que invitarán a los trabajadores del mercado. Los protagonistas vivos del patrimonio que se pierde.
PEDRO ESPINOSA. Cádiz

miércoles 10 de octubre de 2007

Por su seguridad, quitamos los semáforos


Una experiencia europea suprime señales de tráfico y deja la circulación en manos de peatones, conductores y ciclistas.

Publicado en EL PAÍS, 30 de septiembre de 2007

Si los semáforos, las señales de tráfico y los pasos de cebra son sinónimo de seguridad vial, la visión de la calle mayor de Haren, un pueblo de unos 16.000 habitantes al norte de Holanda, resulta cuando menos inquietante. Porque está desnuda. Le faltan las señalizaciones habituales y los bordillos de separación entre vías para automóviles y carriles bicis. Peatones, autos y bicicletas comparten los espacios, diferenciados visualmente solo por los colores de los materiales empleados en el suelo: ladrillos rojos para los paseantes y cemento gris para los vehículos.

Todo desemboca en una rotonda singular. Una banda estrecha obliga al conductor a desplazarse más despacio y a permitir, en horas punta, el paso de centenares de escolares de primaria y secundaria a bordo de sus bicicletas, sin regulación de semáforos que valga.
¿A qué viene todo esto? Se trata de cumplir con los requisitos de Shared Space, un proyecto europeo de planificación urbana iniciado en 2004. En la práctica, una arteria de circulación rápida se ha convertido en la zona más llamativa de esta pequeña ciudad.
Eso sí, cruzarla a pie requiere prestar mucha atención y una cierta pericia visual para acertar con el momento adecuado. Hacerlo por primera vez permite dar fe de que, una vez alcanzado el otro lado, la satisfacción de haberlo conseguido sin novedad compensa la tensión inicial. Un coche que avanza a los 25 o 30 kilómetros por hora permitidos por el Ayuntamiento (antes podían circular a 50 kilómetros) baja aún más la velocidad para darle tiempo a cruzar al peatón primerizo en el mundo de las calles sin fronteras. El contacto visual establecido entre ambos es fugaz, pero igualmente intenso.
"La auténtica seguridad no la proporciona un semáforo; está en uno mismo", asegura Willem Schwertmann, coordinador de proyectos de construcción del Ayuntamiento de Haren. En una vía central, sin más apoyo que un par de pasos de cebra conservados tras las presiones de los numerosos jubilados residentes en la ciudad, "ambas partes tienden a proteger el espacio común y a ser educados; y entonces los coches y las bicis corren menos y los viandantes se fijan más", según el coordinador local del proyecto.
No es una simple peatonalización de un trozo de ciudad. Se trata de devolver al peatón el protagonismo de los espacios públicos, sin impedir la circulación de vehículos. Las ciudades participantes reciben fondos europeos para llevar a cabo esta prueba. En Haren se muestran muy ufanos de haberse adelantado al resto de socios comunitarios en los que se aplica el plan: Ejby (Dinamarca), Suffolk (Reino Unido) y Ostende (Bélgica). La pequeña ciudad alemana de Bohmte se prepara para hacer lo mismo. El Ayuntamiento de Haren empezó a pensar en remodelar la calle mayor con el cambio de milenio. La tuvo lista en 2003. "Presentamos un diseño que repartía el espacio entre todos y le daba protagonismo a las numerosas tiendas de las aceras. Hubo sesiones públicas y discusiones con el vecindario y también hicimos concesiones, claro", dice Schwertmann.
El consistorio quería adoquinar toda la calle, pero los vecinos alegaron que habría demasiado ruido. Los adoquines fueron sustituidos por el ladrillo rojo de unas aceras enormes que desaparecen sin bordillo hasta transformarse en calzada de cemento. Además de los dos pasos de cebra conservados, se pusieron dos rectángulos con adoquines oscuros al principio de la calle como freno visual para conductores.
A Jacco Smit, dueño de una tienda de ropa masculina, el largo periodo de obras le resultó duro para las ventas. "Pero con la acera más grande, la gente pasea con mayor tranquilidad y eso siempre ayuda a vender". Una anciana muy elegante, que se ayuda con un andador último modelo, se siente tranquilizada por la permanencia de algunos pasos de cebra. "La calle es más grande y amable, pero yo me sigo apoyando en esos pasos para cruzar", cuenta sonriente.
Que las ciudades holandesas sean pioneras no sorprende si se tiene en cuenta que el padre de la idea es Hans Monderman, un ingeniero holandés. Los defensores del programa de Shared Space siguen con interés no solo las ciudades donde ya se aplica la experiencia, sino otras que consideran inspiradas en el espíritu de su programa: entre ellas, iniciativas tomadas en Copenhague, Lyon o Estrasburgo. Y también, de Barcelona.

ISABEL FERRER. Haren